Hoy noto que he dejado atrás aquella infinita capacidad de asombro y me he quedado huérfana de ilusiones, mi eterna adicción a la vida ha quedado atras y me duele ver cómo se malgasta esta inmensa acumulación de amor, esta necesidad de amar y ser amada, esta desbordante pasión lista para incendiar las noches con alguien que alimente mis deseos, es una sensación tan fuerte, que con frecuencia siento que mi pecho va a estallar. Hay momentos en que temo que mi corazón se paralice antes del próximo latido y se pierdan tantos besos y caricias, cuando hay tanta gente necesitando amor.
He amado con devoción y entrega, he practicado el perdón todos y cada uno de los días, he perdonado humillaciones, agresiones y mentiras, dejando a un lado mi propio orgullo, todo en nombre de mi gran amor. Y esto es lo que recojo al final después de tanta dedicación. Ya no existe contacto visual, ni verbal, ni carnal, simplemente no existe contacto, se perdió toda comunicacion... se perdió todo.
Cada noche me acuesto junto a un desconocido y la grieta entre los dos es tan grande que me asusta pensar que al voltearme en la cama pueda caer en un abismo, y aunque el deseo no cesa de estremecer mi cuerpo, sólo me envuelve la frialdad de la noche, y no puedo entender como dejé pasar mi vida, esperando que el se convirtiera en el hombre que yo soñaba, ahora comprendo que eso nunca sucedió por una razón muy simple, él nunca fue el hombre que yo quise creer que era y el tiempo se deslizó mientras yo esperaba que el limonero me diera uvas.
Yo quería un hombre que velara por mí, que me hiciera sentir cuán importante era para él, que me prefiriera a cualquier otra cosa en el mundo, como él siempre estuvo para mí antes que el resto del universo, incluso antes de mí misma.
Quería un hombre que me admirara, que se enorgulleciera de mí y lo gritara al mundo. Que me viera eternamente hermosa, porque sabria valorar el ser trascendente y esencial que habita bajo mi piel.
Que escuchara mis comentarios y valorara mis consejos aunque no los siguiera. Que me acompañara a galerías, teatros, fiestas, reuniones de amigos o cualquier oportunidad en que pudiera demostrarme que disfrutaba compartiendo conmigo, aunque a veces nuestros gustos o intereses no coincidieran.
Nunca exigí joyas, perfumes, ni bienes materiales de ningun tipo, pero hubiera sido inmensamente feliz si tan solo hubiera demostrado un mínimo de avidez por leer lo que escribo y me hubiese animado a seguir.
Sé que he desperdiciado mi vida, la dejé deslizarse en silencio, sin hacer nada por salvarla y ahora es demasiado tarde, cada minuto que pasó ya no regresa y a estas alturas del camino no puedo recuperar el tiempo que perdi.
No culpo a nadie, yo soy la única responsable de mi dolorosa pérdida, me engañé a mí misma durante tantos años, debí tomar acción desde la primera muestra de desinterés, incomunicación, irrespeto o desamor, pero seguí esperando por el milagro y aquí estoy en la línea descendente de la vida, sin saber como seguir adelante ahora que estoy convencida de que el milagro nunca llegará.
Miriam D.
Octubre 18,2008


Las Vegas era el paraíso terrenal, todo lo que había imaginado era mediocre, pálido e insignificante, comparado con la fastuosa realidad. La majestuosidad del hotel, la lujosa habitación, la maravillosa vista de la ciudad desde su ventana, todo sobrepasaba con creces a lo que había vislumbrado en sus más ambiciosos sueños.









